Film del aclamado director Alfred Hitchcock, protagonizada por Farley Granger como Guy Haines (famoso tenista) y Robert Walker como Bruno Anthony, la propuesta cinematográfica desarrolla desde los primeros instantes un juego visual, por medio de dos pares de zapatos, este elemento erróneamente considerado como un simple objeto cotidiano, posee una significancia que trasciende su materialidad y su funcionalidad misma, en la modernidad este elemento se denota como un canal de comunicación, en donde reflejamos quienes somos y en muchos casos de donde venimos, Hitchcock conocía de esta herramienta y la ha utilizado para introducir su gran obra, retratando sutilmente la ficha literaria de sus personajes con la sustitución del rostro por estos elementos ya mencionados.
Sin embargo sobrepasando el nivel semántico de los zapatos, es clave mencionar la dirección del movimiento y la forma en reflección del viaje de estos elementos, Chabrol y Rohmer en su obra Hitchcock plantean la siguiente interpretación a partir de esta película “…cada paso como su propia imagen reflejada en un espejo apenas deformante, como su doble malefico…” (p.119). Casualidad o destino, carece de importancia en esta obra, ambos personajes se sitúan uno en frente del otro en el tren que se dirige a “Long Island”, y realizan exactamente el mismo movimiento, esto le proporciona al espectador la información necesaria para ir desenvolviendo conclusiones, primeramente el énfasis a la visión en reflejo y por otra parte el número dos símbolo que aparece reiteradamente durante toda la película, esto se desarrollara más adelante.
“El curso natural de la hora se sustituye por unos instantes de tiempo artificial de suspenso.” (p.120, Chabrol y Rohmer, 2006), el director se apropia del tren como uno de los escenarios fundamentales para desarrollo del relato; sin embargo paralelamente lo utiliza para marcar las pautas del ritmo notoriamente acelerado que conserva la película, sin embargo la constancia del ritmo se interrumpe en la escena final del carrusel giratorio en donde se genera una explosión temporal llanamente idealizada.
Sobrepasando el tema del ritmo, dirigiremos nuestra atención al perfil psicológico de los protagonistas, de cómo el símbolo del número dos adquiere una significancia relativamente alta y como se desarrolla el concepto del intercambio en Extraños en un Tren o igualmente conocida como Pacto Siniestro.
Chabrol y Rohmer desarrollan una serie de conceptos sobre los personajes, especialmente sobre Bruno, un hombre que interpone por encima de sus valores morales su deseo y obsesión perversa, este personaje es un cuestionamiento hacia el propio espectador acerca de las obsesiones aparentemente comunes de la sociedad, en la obra se ejemplifican dos situaciones claves para comprender lo mencionado, inicialmente se propone el deseo de Guy por estrangular a su ex esposa por un cambio repentino sobre su apetecido y decisivo divorcio, y en segunda instancia se encuentra el caso de las ancianas en la casa del senador que expresan su fascinación por la logística de un crimen perfecto, en ambas circunstancias se observa un juego mental “inocente” que los personajes comunes poseen sobre la idea del asesinato; sin embargo estos se enfrentan ante parámetros morales que hacen de estos seres incapaces de cometer tales acciones enfermizas, esclareciendo estos términos es sustancial explicar la importancia del número dos, milenariamente la filosofía ha propuesto una serie de postulados que cuestionan el prevalecer de dos términos contrapuestos, el bien sin la coexistencia del mal, tomando en cuenta únicamente estos dos conceptos para el desarrollo de este análisis se puede observar como Bruno sobrepasa el simple deseo psicológico de Guy a la acción siniestra, como un “doble malefico” carente de todo valor.
Al llevar a cabo este terrible acto Bruno se obsesiona simultáneamente con la similitud física que posee la hija menor del senador con su victima (la forma de sus anteojos, la redondez y la blancura de su garganta) y con el conflicto que da pie a la obra, el intercambio, con el cual pretende la realización del crimen perfecto, es este el factor el que detona el héroe Hitchcockiano del falso culpable, Guy se observa sumergido dentro de una situación que lo posiciona como el asesino de su ex esposa por el móvil que lo incrimina, y es en este preciso momento cuando el suspenso se intensifica, posicionando al espectador en la intriga de cómo este personaje resolverá el conflicto en el cual se encuentra, si convirtiéndose en un asesino o por medio de un factor distinto, desconocido aún por quien observa.





La acabo de ver y es definitivamente una buena película
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